Por
Gloria Hurtado - Sicóloga
Columnista Diario El Pais - Cali
(Exclusivo para Liliana Becerra )
Nunca lo creímos porque nunca se nos enseñó.
Formamos parte de una cultura que al mejor estilo de
Santo Tomás, repitió a voz en cuello “ver
para creer”. La energía no se ve, por lo
tanto no existe! Sin embargo, la realidad desbordó
nuestras creencias. Y sustentados cada vez mas en la
física cuántica que “reconoció”
la existencia de “elementos no materiales”
dentro del universo, la energía fue adquiriendo
mayor preponderancia en la vida de los seres humanos.
Escribo mal. No es que adquiera preponderancia, no.
Somos energía, estamos inmersos en energía.
El universo es energía. Por lo tanto el reconocimiento
de esta verdad fue como haber colocado los hechos en
su justa proporción.
La cultura oriental siempre
lo supo porque nunca se dejó seducir por la razón
y la mente como únicas fuentes del conocimiento
humano. Para los orientales la energía es parte
de su acontecer y es así como muchísimos
enfoques de salud, que hoy descrestan a occidente, forman
parte de su legado histórico, basados precisamente
en el manejo de la energía.
Cómo
no iban a tener una ciencia que explicara y regulara
el manejo de la energía en los espacios y territorios
que se habitan. El Feng Shui es entonces
el manejo de conceptos que ayudan a una mejor calidad
de vida, en el entorno en que nos desempeñamos.
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Otra vez como Santo Tomás, hay que “ver
para creer”. Los resultados que se producen en
espacios organizados con filosofía del Feng Shui
son de tal manera comprobables que es imposible intentar
refutar la validez de los mismos. Pero el Feng Shui
no puede limitarse a saber colocar objetos dentro de
un espacio: el Feng Shui es la búsqueda de la
armonía interior y exterior, respetando el entorno
acto indispensable para encontrar un equilibrio personal
y ambiental. Lo que nos rodea no está a nuestro
servicio. La naturaleza no puede seguir considerándose
un “juguete” en manos del ser humano.
Estamos siendo cada vez mas conscientes de la urgente
necesidad de integrarnos al lugar que habitamos, respetando
lo que nos rodea, valorando las energías que
tenemos y que se generan en nuestro entorno para la
construcción de una Gaia armoniosa y equilibrada,
donde vivir sea en definitiva un acto de respeto con
nosotros mismos y con lo que nos rodea. La energía
es nuestra aliada, no en vano, es la esencia de nuestra
existencia. El Feng Shui, la herramienta que nos ayude
en este proceso. |
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